¿Qué famosa vende sus bragas usadas?

 

De sobras es sabido que en muchas plataformas de venta de ropa interior usada, hay varias famosas que venden sus prendas íntimas usadas a sus fans más morbosos, y que buscan en una prenda fetiche, acercarse al máximo a su mito erótico. En esta ocasión, en el post de hoy de ropa interior usada fetichista, RIUF, replica el post donde se detalla una famosa que vende sus bragas usadas y por unos precios importantes y elevados.

 

El precio de cada una de ellas oscilaría desde los 100 a los 600 euros, dependiendo del diseño y la cantidad de tiempo que las haya usado.

 

Es la reina de las excentricidades y la polémica. Le gusta estar en el ojo del candelero y no defrauda. María Forqué, la hija de Verónica Forqué, vende sus bragas a través de una página de Internet después de usarlas durante uno o varios días, según informa Socialité. El precio de cada una de ellas oscilaría desde los 100 a los 600 euros, en función del diseño y la cantidad de tiempo que las haya usado.

 

Unas bragas estilo brasileñas de color blanco y encaje que habría usado durante cinco días costarían 500 euros. María Forqué pondría a disposición de sus clientes un amplio catálogo con varias fotografías de la ropa interior después de haber sido usada para que puedan elegir su preferencia y mandársela empaquetada y precintada. María Forqué pondría a disposición de sus clientes un amplio catálogo con varias fotografías de la ropa interior después de haber sido usada para que puedan elegir su preferencia y mandársela empaquetada y precintada.

 

Fruto del matrimonio durante 34 años de Verónica Forqué con el productor Manolo Iborra, María se dio a conocer a los 22 años, cuando estudiaba Bellas Artes y apareció en aquel polémico anuncio de Loewe que se estrenó en 2012, donde apareció junto a otros jóvenes que ya apuntaban maneras en el mundo del arte y la modernidad.

 

En aquel video María recordó a su abuela y parafraseó a su madre en 'Kika' con su mítico «¡Arriba la pestaña!». Dijeron entonces de María que era una «pija siniestra» y le dio bastante igual. Ahora, casi diez años después, se considera una exploradora de la mujer y, tal y como ella misma ha comentado en alguna entrevista, le gusta definirse con cinco palabras: meditación, sexo, música, conexión y Dios.

 

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