Vende su ropa interior usada para pagar sus estudios

 

Vende su ropa interior usada para pagar sus estudios

 

Mientras más inusual el fetiche, más dinero obtiene por la prenda…

 

Cualquier seguidor de Orange is the New Black recordará el exitoso -y problemático- negocio de Chapman: la venta de ropa interior usada por las reclusas a clientes que estaban fuera de la prisión. Como toda serie de ficción, algunas de las cosas que vemos se inspiran en la realidad, y esta es una de ellas. De hecho, esta práctica no es tan poco común como uno podría creer.

 

Un ejemplo de esto es Stacey, de Londres. La chica de 21 años lleva seis meses vendiendo su ropa interior por Internet y se ha encontrado con un mundo que no esperaba.

 

Sus clientes son muy variados: desde chicos de 18 años hasta mujeres solteras en sus 30. A ellos les vende aproximadamente cinco pares de calzones a la semana…

 

¿Y cuánto gana por eso? Pues depende de los requerimientos. No es simplemente usarla.

 

El más común, según ella cuenta a The Independent, es el de masturbarse con ella. Muchas veces el comprador pide además muestras gráficas de eso: una fotografía, por ejemplo.

 

A otros les gusta que se ejercite y sude en ellas, pero las cosas se vuelven un poco más extrañas cuando le piden que orine o incluso defeque sobre ellas. Y sí, que las envíe de esa manera.

 

Por eso puede llegar a ganar casi 70 dólares.

 

Los casos extremos que definitivamente no acepta son cuando le piden que utilice la misma prenda por mucho tiempo. Su razón está simplemente basada en la salud: aumenta considerablemente la posibilidad de contraer infecciones. No arriesgará eso por dinero, incluso sabiendo que una mujer llegó a ganar 5.000 dólares por usar un par durante tres semanas. El máximo de Stacey es sólo una.

 

No se avergüenza para nada de lo que hace. Es un trabajo que le gusta y la hace sentir bien, pero lo mantiene en secreto por el estigma que hay en aquellos negocios sexuales. Lo único que no quiere que pase es que eso arruine su carrera.

 

“De cierta manera, me gusta la idea de que mi ropa interior sea tan buscada, me hace sentir empoderada… Pero nadie sabe que vendo ropa interior usada. No es porque me avergüence, es el miedo de que si le cuento a una persona, que le cuente a otra persona, le cuente a otra persona. Es algo que si sale a la luz, podría afectar mi carrera en el futuro”.

 

De hecho, es por eso que lo hace: para costearse sus estudios (gana entre 20 y 70 dólares por cada venta). Y según un estudio de la Unión Nacional de Estudiantes de Inglaterra, un 67% de los estudiantes que son parte de trabajos sexuales lo hacen por la misma razón: poder terminar sus carreras.

 

Sofia es una de ellos y no seguirá con esto luego de que se gradúe… pero recalca, cada vez que puede, que no encuentra nada de malo en lo que hace.

 

 

¿Y tú? ¿Piensas como ella?

 

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